La historia de los cascos de motocicleta - Capítulo 1

Normalmente, cuando hablamos de nuestra alma gemela siempre se hace referencia al conductor, a la moto y a un tercer elemento que no se nombra pero es de vital importancia, el casco.

Cabe decir antes de todo, que desde LEONART pedimos sentido común y que se use el casco siempre, todos los pasajeros y en distancias cortas y largas.

Pero, ¿conocéis el origen y la evolución hasta nuestros días de este artilugio que nos puede salvar la vida?

El primer casco, que era de cuero, se fabricó junto a la primera motocicleta en manos de Gottlieb Daimler en 1885. La función del primer casco era muy diferente a la de hoy en día, la moto alcanzaba la friolera velocidad de 18 km/hora, por lo tanto, el casco solamente servía para evitar que los conductores se despeinaran o se ensuciaran el pelo con la contaminación de la ciudad.

No fue hasta el año 1935 dónde el neurocirujano Hugh Cairns se planteó que el uso de un casco reforzado podría sería beneficioso para evitar muertes. Llegó a esta conclusión tras presenciar impotente la muerte de Lawrence de Arabia. Había padecido un accidente mientras montaba su Brought Superior, el Dr. Cairns afirmó que el arqueólogo se habría salvado de haber llevado esa prenda protectora.

images/news-pics/40_1409496593.png



En los años posteriores, las empresas fabricantes de motocicletas competían para lograr fabricar motos más rápidas. Lo que llevó a conducir motos mucho más veloces produciendo que los accidentes mortales se incrementaran de una manera aterradora para todos los conductores de la época. Entonces, en el año 1950 el investigador americano Charles Lombard patentó lo que sería un esbozo inicial del diseño de los cascos que hoy en día utilizamos. Empezaron a fabricarse en serie produciendo así una mejora en los materiales, un exterior ligero pero resistente junto a un interior acolchado.

De esta manera en los años 50 terminaba la primera edad del casco, dónde había pasado de ser algo puramente estético a algo completamente funcional. En otro post hablaremos de la segunda edad de los cascos, dónde explicaremos la diferente evolución tecnológica que han vivido y esbozaremos como serán en un futuro.

Futurismo, cine y luz.

Hoy queremos repasar otra gran película, una película dónde nuestra amada compañera tiene un importante papel protagonista. Es muy probable que todos nosotros en algún momento hayamos deseado tener una moto futurista, una moto de luz como las que salen en Tron, una película que muchos guardamos en nuestro recuerdo, ya que a nos cogió en una época infantil o adolescente y nos marcó con su avanzada tecnología digital.

En pleno 1982, Steven Lisberger nos sorprendió con un film de ciencia ficción extremadamente moderno. Dónde por primera vez se mezclaban las imágenes reales con las creadas artificialmente mediante una simulación 3D por ordenador. De esta manera se puede afirmar que Tron fue la pionera en utilizar la técnica digital CGI (Common Gateway Interface), lo que no sabían es que la industria hollywoodiense convertiría el CGI en una técnica prácticamente obligatoria de efectos especiales, como prueba están los taquillazos noventeros como Jurasik Park o Terminator 2.

Como podemos observar en la foto, hoy en día los efectos especiales de Tron se ven completamente desfasados y mal conservados, aparentemente parecen simples pero llevaron un gran esfuerzo crearlos en su momento. Y si los comparamos con la foto que hay debajo, la precuela “Tron: Legacy” de 2012, podemos ver el cambio significativo de les efectos especiales en tan sólo 30 años.
(foto de www.microsiervos.com)
images/news-pics/39_1409135389.jpg



El film tiene una trama sencilla, un jovencísimo Jeff Bridges encarna a un informático que se ve teletransportado al interior de un ordenador muy potente con un malvado programa que desea controlarlo todo, guión simple y eficaz. Si no la habéis visto, no os decepcionará si ya la habéis visto, nunca está de más rememorar uno de los grandes clásicos del cine de los 80’s.

Por último comentar que las famosas motos de luz, con las que todos soñábamos, tenían una forma extravagante y unos colores chillones, brillaba por todos lados y desprendía velocidad con tan sólo mirarla. Podríamos decir que las motos de luz de Tron han marcado un diseño a seguir en como serían las motos del futuro según las directrices de los años 80’s. Como detalle anecdótico, añadir que consiguieron crear una versión real de la moto después del lanzamiento de la precuela en 2012.

En LEONART nos encanta Tron por saber combinar a la perfección, duelos de motos y carreras. Nos apasionan las carreras de motos de luz, su estética y apariencia. Las creó Syd Mead, inspirándose en la KJ Henderson customizada por customizada por O. Ray Courtney en 1930. Una preciosa reliquia que estamos seguros que han marcado a toda una generación.
images/news-pics/39_1409135361.jpg

Nos gusta conducir.

Es muy probable que muchos de vosotros recordéis un anuncio que salía en la televisión hace varios años, quizás es uno de los anuncios más famosos de la historia de la publicidad española. Era un anuncio sobre una marca de coches. Una carretera desierta, un coche con la ventanilla bajada, una mano ondeando lentamente notando el poder del aire y la velocidad, una voz en off preguntando a los espectadores una simple cuestión “¿te gusta conducir?”. Desde entonces el anuncio ha sido repetido y todos alguna vez hemos imitado esa liberadora sensación. Pero la pregunta que planteamos en LEONART es un poco diferente.

¿Porqué nos gusta conducir?

Es una pregunta complicada, cada uno tendrá sus propios motivos y argumentos para coger el manillar de su alma gemela. Pero si es cierto que entre todas las personas que optan por esta actividad tienen diferentes rasgos comunes, rasgos como el hecho de conducir les ayuda a evadirse de la realidad y dejar atrás estados de ánimo negativos. A muchos de nosotros conducir nos otorga una gran paz interior.

(foto de motoservices.com)
images/news-pics/37_1408445489.jpg




Es importante señalar que muchas veces los vehículos ya no se utilizan sólo como medio de transporte, la finalidad por la cual se crearon. Ahora, muchas veces se conduce simplemente por el placer de disfrutar de la conducción, un placer muy relajante según la gran mayoría, notar como dominas y llevas el control de la situación, una conducción intuitiva y vacía de decisiones predefinidas. No planificar y no tener miedo al camino desconocido, decidir que no hay ni destino ni ruta. También, a muchos de nosotros, conducir nos hace estar de buen humor, cuando conduces te alejas, casi de manera literal, de todos tus problemas. La brisa aclara tu mente dicen.

En LEONART nos gusta conducir porqué nos hace sentir libres.

¿Porqué os gusta conducir a vosotros?

Historia, cine y macarras.

Una semana más seguimos comentando y analizando diferentes películas, que con su actitud y el reflejo de los personajes, mezclado con unas asombrosas motos llenas de historia, nos han influenciado de alguna manera u otra a lo largo de la historia del cine.

En LEONART siempre nos hemos sentido un poco rebeldes, así que era de esperar que una de las películas de culto que queríamos comentar no fuera otra que “¡Salvaje!”.

Nos remontamos a los años 50, blanco y negro y Hollywood en su etapa dorada de cine clásico. “¡Salvaje!” o “The wild one” es un film dirigido por el húngaro László Benedek y protagonizada, por uno de los mayores actores que se ha visto jamás en la historia del cine americano, Marlon Brando.

Marlon Brando interpreta a Johnny Strabler, un macarra de poca monta que lidera una banda de moteros nómadas. En una de las paradas llega a un pueblo dónde conoce a una chica y se enamora, lo que el personaje de Brando no sabe es que esa chica no es una chica cualquiera de pueblo, esa chica es la hija del sheriff, autoridad y ley en la zona. A todo esto, se suma un conflicto amoroso, Johnny no quiere dejar de ser quién es por amor, un conflicto entre bandas rivales y la justicia en manos del pueblo para ahuyentar a las dos bandas. Aquí podéis ver el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=dlKWlx-Yxkg

images/news-pics/35_1407669238.jpg


(foto de www.imcdb.org)

Podríamos decir que ¡Salvaje! es la primera película de temática motera y sobre bandas de moteros, muy comunes después de la segunda guerra mundial. Las primeras bandas de moteros americanas nacen como veteranos de guerra que no encuentran su lugar fuera del campo de batalla. Han vivido tanto que ahora lo único que les hace sentir libres es la velocidad, las peleas y la música. De esta manera “¡Salvajes!” nos ayuda a entender y conocer el origen del estereotipo del carácter macarra y rebelde que tanto se asocia a los moteros y a las bandas de moteros, bastante alejada de la realidad hoy en día.

Por último, desde LEONART queremos hacer una mención especial a la preciosa e increíble Triumph Thunderbird 650, Johnny sin su moto tan sólo es un hombre enfadado con el mundo e incomprendido. Cómo anécdota, concluir que Triumph en un principio no le parecía nada bien que se relacionara su marca con las bandas de moteros, pero después de todas las ventas de ese modelo les pareció bien toda esa publicidad.

DISTINGUISHED GENT'S RIDE

Chicos, es hora de desempolvar la pipa, el monóculo y el bote de gomina. Chicas, preparad la laca y los tacones de infarto, el momento ha llegado… vuelve el Distinguished Gentleman’s Ride 2014. Este estrambótico evento solamente tiene dos normas: vestir de manera elegante y querer lucir tu alma gemela por toda la ciudad

Para aquellos que no conozcáis el evento, se trata de un evento internacional en el que damas y caballeros recorren sus ciudades vestidos con sus mejores galas. Por un día, moteros y moteras apartamos las cadenas, los vaqueros, los chalecos, las botas y todo lo que sea de cuero. Para ponernos guapos y elegantes, hay que ir impoluto, lo más normal será ver gente con traje, corbata pajaritas muchos bigotes y algún monóculo, faldas, tacones y tocados imposibles. Todo con mucha clase y mucho estilo.

images/news-pics/34_1407482176.jpg


(foto de http://thebikeshed.cc/)

El evento se realiza a finales de septiembre, si bien es cierto que muchas veces roza lo refinado y lo surrealista, no olvidemos que detrás de Distinguished Gentleman’s Ride hay un objetivo, la Distinguished Gentleman’s Ride no entiende ni de edades ni de sexo, simplemente quieren inundar las calles de más de 250 ciudades en busca de una sensibilización y la recaudación de fondos para luchar contra el cáncer de próstata, como dato el año pasado lograr recaudar más de 191.000 euros entre los 38 países que participaron. Es importante remarcar que participar en esta actividad no tiene ningún coste, es gratuita, simplemente se tiene que cumplir con el tipo de vestimenta que dictamina la organización, la aportación económica corresponde a la voluntad de cada uno.

Una vez más desde LEONART queremos hacer hincapié en la solidaridad de la comunidad motera, agradeciendo que realicen todo tipo de eventos diferentes y divertidos pero con un fin y una meta tan loable.

Animamos a todos y cada uno de vosotros a participar en tan loable experiencia, completamente única y diferente.

¡Nos vemos en las carreteras!

Contact us